SUERO
Nace esta palabra en el latín serum (se ha diptongado la
sílaba tónica como en suelo, quiero, duermo, hierro, muevo…). Se
desconoce cuál pueda ser su origen, puesto que el campo léxico se limita
a esta sola palabra. Afines a ella están los adverbios sero y
serum, que se refieren a la tarde y la tardanza; el sustantivo
serum seri, con el que se denomina la tarde (de ahí el "buona
sera" de los italianos); y el adjetivo serus sera serum¸ que
significa tardío. Tenemos pues totalmente aislado el serum, sin
ningún referente. Con esta palabra los romanos denominaron el suero,
entendiendo por tal la parte acuosa que queda de la leche al cortarse o
después de haberse hecho el queso. Plinio y Catulo la emplearon además
para referirse a cualquier líquido seroso.
En alimentación definimos el suero igual que los romanos; en
medicina en cambio, se define como la parte clara de un líquido orgánico
(referido casi siempre a la sangre) que queda después de su coagulación.
Se llama suero fisiológico, paradójicamente al menos fisiológico:
a la solución salina normal, a 9,8 gr por litro, sin los demás
componentes del suero sanguíneo, aunque por lo general se compone de
cloruro sódico (9 gr), cloruro cálcico (0,25) y cloruro potásico (o,10).
Los laboratorios han creado además una gran variedad de sueros
específicos para inmunizar contra las respectivas enfermedades, mediante
la introducción en los mismos de agentes patógenos de virulencia
controlada. Se les llama genéricamente sueros inmunes porque son
ricos en anticuerpos específicos y antitoxinas, y se usan en el
tratamiento de ciertas enfermedades infecciosas ya establecidas, como el
tétano.
Cuando se habla de suero sanguíneo se hace referencia, por
analogía al suero de la leche, al líquido resultante tras la coagulación
de la sangre. Se define como la parte líquida del plasma
sanguíneo; en él hay una serie de antígenos responsables de la
clasificación de los grupos sanguíneos que determinan la
incompatibilidad de algunas sangres a la hora de las transfusiones. El
suero sanguíneo contiene en solución albúminas, globulinas, sales,
enzimas, hormonas, vitaminas, lípidos, hidratos de carbono, hormonas,
aminoácidos, etc.
No podemos decir que estén bien deslindados los campos del suero
y del plasma, que eventualmente se emplean como sinónimos, pero
siendo más restringido (a la sangre y a la célula) el significado de
plasma. Se termina de complicar cuando pasamos a seroso, el
adjetivo de suero (serum). Un tejido seroso sería
en rigor el que está formado por suero, del mismo modo que tejido
nervioso es el que forma los nervios, y tejido adiposo el que forma las
grasas. Pues no, sistema o tejido seroso es el que exhala
serosidad. Y se define ésta como el líquido que segregan ciertas
membranas en estado normal, y que en el morboso da lugar a las
hidropesías. Se llama también serosidad al humor que se acumula
en las ampollas de la epidermis causadas por quemaduras, cáusticos o
ventosas. Asimismo se denomina serosidad al líquido semejante al
suero de la sangre, extravasado de los vasos sanguíneos a los tejidos o
a las cavidades; así en el pericardio, en la pleura, etc.
Mariano Arnal