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 INDICE - LÉXICO - ETIMOLOGIAS - ORIGEN DE LAS PALABRAS

EL ALMANAQUE & LA CASA DEL LIBRO

EL ALMANAQUE dedica sus afanes a poner a tu alcance UNA PALABRA CADA DÍA

EMPEÑO

Es muy viva y expresiva la metáfora que empleamos al aplicar a los estudios el grupo léxico de empeñar: de hecho retomamos el significado original de estudio en toda su intensidad. Cuando decimos que alguien se empeña en sacar adelante unos estudios, que está empeñado en aprobar a toda costa un curso, o que tiene todo el empeño en salir adelante, estamos empleando la metáfora más bella e intensa con que se puede expresar la determinación por alcanzar un objetivo.

Empeñar es obtener un préstamo dando en depósito una cosa de valor como garantía de devolución del dinero. Es el último recurso que le queda a quien sea por obstinación, sea por necesidad, está determinado a conseguir algo. De hecho recurre a la enajenación de sus bienes para alcanzar su objetivo. Al empeño de los bienes inmuebles lo llamamos hipoteca. Si hemos tomado este grupo léxico para expresar el máximo esfuerzo de voluntad, es porque en el plano económico constituye también el máximo esfuerzo.

Hoy las casas de empeños son algo residual. Las que se constituyeron con fines benéficos y asistenciales, se llamaron "montes de piedad", que éstos sí, han desaparecido del todo. Estaban íntimamente ligados a entidades de ahorro para atender al pago de las pensiones mediante una sacrificada capitalización a lo largo de toda la vida. La sustancia del empeño es la obligación de pagar en que se constituye el que empeña una cosa, se empeña o se endeuda. La voluntad de recuperar lo empeñado constituye el acicate de garantía para asegurar el cumplimiento de esa obligación. Se entiende que se emplease este grupo de palabras para expresar el deseo vehemente de hacer o conseguir una cosa., la constancia, el tesón y la firmeza en conseguir una cosa o un intento. Posiblemente se introdujo esta terminología en la marina, donde se llama "empeñarse" a toda operación de riesgo.

Viene esta palabra del bajo latín impignorare, forma reforzada del más antiguo pignerare, verbalización del sustantivo pignus pígnoris (arcaico, pígneris; de ahí pignerare y no pignorare). De este lexema hemos obtenido el cultismo pignorar. La cosa, la acción de empeñar, por lo visto es muy antigua, y por lo que nos informa el diccionario, su significado no ha variado un ápice. La raíz pign- es asimismo muy antigua, y no se le conocen conexiones con otras lenguas. Aparece ahí solitaria en latín, sin más parentela ni en esta lengua ni en otras.

Del empeño económico se pasó a la prenda, pero en el doble sentido que damos a la palabra: el económico y el afectivo. Sobre todo a los hijos se les llamaba frecuentemente "prendas" (pígnora). Nosotros hemos desarrollado además la forma verbal "prendarse" y "estar prendado". Pero no pasaron los romanos al empeño como sinónimo de studium, seguramente porque ya tenían este término cargado de fuerza. Mas he aquí que este término perdió su fuerza al convertirse el estudio en oficio, y fue preciso crear otro que la heredase. Le correspondió ese papel a empeño, obtenido a partir de prenda (pignus).

Mariano Arnal

 


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